jueves, 27 de septiembre de 2007

14. Que no te enteras.

Madrid, fin de semana. Vamos hacia sol, en un vagón de metro abarrotado (para variar). En todos los vagones han colocado unos carteles, se supone que para fomentar la lectura. En ellos aparecen fragmentos de novelas o de poemas, las letras van empequeñeciendo según llegan al final del cartel y acaban en puntos suspensivos. Así te dejan con ganas de leer más.
A nuestro lado van dos chicas, tendrán unos 16 años.
-Tía mira ese cartel qué raro, las letras se van haciendo pequeñas.
- Joer, que no te enteras, es para que veas si tienes bien la vista, como en el oculista.
Nos miramos mi amiga y yo, acabo pensando que la ignorancia es muy atrevida.

13. De mayor quiero ser como...

-Mamá, ¿sabes que Aitor se ha puesto un pendiente en la oreja?.
-¿Ah sí?.
-Sí. Yo quiero hacerme uno, en la farmacia los hacen ¿verdad?.
- Anda hijo, para qué vamos a ir a la farmacia, si yo se los hice a todas mis amigas. Yo te lo hago. Mira con ésta aguja (vuelve de la cocina con una aguja de esas para los pinchos morunos), te pongo un poco de hielo en la oreja y listo.
- Bueno mamá, mejor otro día.
Pues eso, que de mayor quiero ser como mi madre, sutil pero consiguiendo objetivos.
En éste caso, hace 16 años, mi madre pretendía que mi hermano (por aquél entonces tenía 11 años), pospusiera lo del pendiente hasta que tuviera algo más de edad, porque sabía que si de lo prohibía lo único que iba a conseguir es que él se empeñara más.

12. And the winer is...



El diseño es de Marcel Breuer (1902-1981) y se llama Sillón Wassily en honor a su amigo Wassily Kandinsky.

Y aquí viene la respuesta a la pregunta, es del año 1925, por poco Audrey, ejjejeje. De todas formas te llevas el premio de consolación por valiente (todavía estoy pensando en cuál puede ser el premio).

Breuer se inspiró en los tubos de su bicicleta para hacer la estructura de la silla y para que el diseño no pareciera tan frío introdujo el cuero en el asiento, respaldo y reposabrazos.
Rompió con la tradición de los muebles de madera y quitó todos los elementos superfluos, como las orejeras, las patas gruesas, los tapizados…
Redujo el peso y el coste ya que diseñó una pieza que se puede producir en masa.
Lo que más me gusta es que no parece que éste diseño tenga 80 años y como decía Nitro, "imagina la cara que se el puso al primero que lo vió".
Yo añado imagina la cara que se le pone al último que lo ha visto en una sala de espera cuándo le dices que el diseño tiene 80 años.
Por cierto para curiosos, si quereis poner un Wassily en tu vida los precios van desde 131 a 700 euros.
Y por hoy se acabó la ración de pedantería.

martes, 25 de septiembre de 2007

11. Diseño.

¿Cuántos años crees que puede tener éste diseño?



10. Cositas.



  • Una noche sin dormir.
  • La idea que se te ocurre porque no puedes dormir.
  • Una caja de madera.
  • Unas gominolas.
  • Témperas.
  • Alkil.
  • Un poco de tiempo.

Equilibrio

Balanza, de Chema Madoz

El equilibrio es ese difícil estado al que casi nunca llegamos los que vivimos en una eterna montanya rusa. Arriba, muy arriba, disfrutando del vuelo, rozando la cima del Everest con las yemas de los dedos e investigando si habrá ángeles escondidos tras las nubes. Arriba, muy arriba.

Abajo, muy abajo, arrojada a las profundidades de los infiernos, compartiendo cama y techo con los condenados por los crímenes más horribles, sudando por las llamas, vagando sin rumbo fijo intentando encontrar la salida de los Abismos. Cabeza perdida, aliento escapándose de nuestros pulmones. Abajo, muy abajo.

Cuando estás abajo, anyoras las temporadas altas en las que le pones tu nombre al cielo y crees que no volverás a encontrar el camino que te lleva a la cumbre. Cuando estás arriba, temes la caída que tarde o temprano llegará.

Y mientras, otros -incluso tú alguna vez, las menos, hace tiempo- viven en un equilibrio que no entiendes cómo logran. Cereza sobre la balanza, platillos al mismo nivel. Ninguno de los lados, ninguo de los yoes tironeando hacia arriba o hacia abajo. Calma. Paz.

Y sin embargo, quizá ellos... bueno, echen en falta esa intensidad que tú tienes por norma. Quizá el equilibrio sostenido sea parecido al gris, al mate -tú siempre preferiste las fotos en brillo-. Quizá haya quien envidie tu montanya rusa mientras tu envidias su balanza equilibrada...

[La imagen que encabeza este post se llama "Balanza", y es del fotógrafo Chema Madoz. Puedes ir a su página haciendo click en su nombre (y las fotos que encontrarás allí merecen mucho la pena!)]

Equilibrio

Balanza, de Chema Madoz

El equilibrio es ese difícil estado al que casi nunca llegamos los que vivimos en una eterna montanya rusa. Arriba, muy arriba, disfrutando del vuelo, rozando la cima del Everest con las yemas de los dedos e investigando si habrá ángeles escondidos tras las nubes. Arriba, muy arriba.

Abajo, muy abajo, arrojada a las profundidades de los infiernos, compartiendo cama y techo con los condenados por los crímenes más horribles, sudando por las llamas, vagando sin rumbo fijo intentando encontrar la salida de los Abismos. Cabeza perdida, aliento escapándose de nuestros pulmones. Abajo, muy abajo.

Cuando estás abajo, anyoras las temporadas altas en las que le pones tu nombre al cielo y crees que no volverás a encontrar el camino que te lleva a la cumbre. Cuando estás arriba, temes la caída que tarde o temprano llegará.

Y mientras, otros -incluso tú alguna vez, las menos, hace tiempo- viven en un equilibrio que no entiendes cómo logran. Cereza sobre la balanza, platillos al mismo nivel. Ninguno de los lados, ninguo de los yoes tironeando hacia arriba o hacia abajo. Calma. Paz.

Y sin embargo, quizá ellos... bueno, echen en falta esa intensidad que tú tienes por norma. Quizá el equilibrio sostenido sea parecido al gris, al mate -tú siempre preferiste las fotos en brillo-. Quizá haya quien envidie tu montanya rusa mientras tu envidias su balanza equilibrada...

[La imagen que encabeza este post se llama "Balanza", y es del fotógrafo Chema Madoz. Puedes ir a su página haciendo click en su nombre (y las fotos que encontrarás allí merecen mucho la pena!)]

miércoles, 19 de septiembre de 2007

9. Para mi chica.

"El beso azul", María Amaral

-¡Hola cielo!

-¡Hola! ¿Qué tal?,te has escaqueao, jejeje.

-Tenía un ratito y me he dicho para mi chica.

Se me olvida que hace una semana que no sé de ti, que no nos hemos visto en persona, que vives a 600 kilómetros.

Sólo leo "para mi chica".


http://maria.amaral.free.fr/pageE.htm

8. Las citas (III)

Llevaba chateando con él unos meses, ya dije que era muy lenta para todo, ajjajaja. Tenía un año más que yo, estudiaba psicología y una conversación divertida e interesante, (ilusa).

Me dijo oye en éste puente podíamos quedar un día y yo me dije, bueno por qué no, será divertido, (ilusa). El plan era un cine y tomar algo. Dos días antes, me dice por el msn que está pelado de dinero porque ha salido con unos amigos, (eso ya me pareció lo más raro del mundo, en fin), le digo que si quiere lo dejamos para otro día (más que nada por qué pensé que no quería salir y esa excusa le había parecido buena, jejej)y me dice que no, que quedamos a tomar algo.

Día D, hora H, en el Oso y el Madroño. Nos vemos, dos besos y lo primero que me dice, pues sí que eres bajita, jajajajajja (yo sólo pensaba ésto se lo tengo que contar a R., y eso que no había empezado lo mejor).¿Vamos a un pub irlandés qué conozco?, me dice que no, que él quiere un café. Joeee, ésto no era tan difícil hace unos años, ajjajaja.

Nos sentamos en la cafetería y ahí empezó el monólogo. Porque yo cuándo acabe la carrera me voy a ir a sudamérica a un orfanato, sabes, porque me gustan los niños, tengo un sentimiento como muy paternal,bla, bla, bla... es que desconecté. Pagué los cafés, el pobre, estaba sin un duro, qué penita. Salimos a la calle y me dice oye que tengo que comprar unas cuerdas para mi guitarra vamos a mirarlas al Corte Inglés,(un momento, pero ¿no estabas pelado de dinero?), las compró.

Yo cada vez más aburrida y él con su monólogo. Pensé vamos al Fnac, allí al menos hay libros. Según estamos subiendo por las escaleras mecánicas vemos un cartel de Bob Dylan, lo señala y me pregunta que si sé quién es, ahí es cuándo pensé éste tío es imbécil del todo. Le digo que claro que sé quién es, y me revela que es su ídolo y que se inspira en él para tocar la guitarra (bien me alegro por ti, no sé si Bob Dylan dirá lo mismo). Subimos a los libros, le pido que espere que quiero mirar unos libros de arte, me mira y me dice uff qué aburrido. No puedo ahí ya no puedo ¿quién eres tú y qué has hecho con el tío que chateaba conmigo?.

Pero aún así salimos del Fnac yo dispuesta a no ser grosera, él sigue en su papel hombre sabio que va a descubrir el mundo a chica inocente (esa se supone que era yo). Estamos en la calle y damos una vuelta, de repente me dice que quiere ir al servicio, le digo, ¿nos tomamos la última? (yo ya tenía decidido que me iba a mi casa en breve) y me dice que no, que vamos a los servicios del Corte Inglés, jajajajaja, se me tuvo que quedar una cara de gilipollas que pa' qué.
Y ahí estaba yo en la cola del baño deseando coger el autobús y contárselo a R. para que se riera a mi costa un rato, para que veáis que soy buena amiga y me gusta repartir felicidad.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Postales IV: Marrakech & Essaouira

Gacela en la Medersa Ben Youssef

A contraluz en la Medersa Ben Youssef, la antigua Escuela Coránica

Fue en el anyo 96 cuando conocí a la Dama Roja del Desierto: Marrakech. Me redescubrí en esa ciudad como mujer, me sentí femenina por primera vez en mi vida y disfruté muchísimo de la estancia, entonces acompanyada de mi madre.

Volví al anyo siguiente y otra vez más en el 98, y después tardaría anyos en volver a bajar hasta allí. No fue hasta el 2003 cuando la reencontré, yo más mujer y ella más acogedora si cabe, murallas de adobe doradas por el sol rojizo al atardecer. Se la ensenyé a quien entonces era mi pareja y la recorrimos juntos, descubriendo sus rincones.

Pabellón de La Menara

Pabellón de La Menara

Algo tiene Marrakech que siempre me llama y parece que tengo que bajar cada ciertos anyos para volver a perderme por sus zocos, para volver a ver sus palmeras erguidas orgullosas hacia el cielo, para regresar a esa fiesta de los sentidos que es Marruecos. Y por eso, aunque soy consciente de que hay muchísimos sitios por ver, por perderse y encontrarse en ellos, he vuelto este verano, esta vez acompanyada por mi actual pareja -distinta de quien me acompanyaba cuatro anyos atrás.

Y de nuevo, como ayer y antes de ayer, los regateos con los taxistas, los paseos entre sudores, las callejuelas estrechas y laberínticas que esconden pequenyos tesoros... La plaza de la Djemaa El-Fna, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con su gente arremolinada en torno a contadores de historias, gnaouas bailando, encantadores de serpientes, boticarios, dentistas... todo en la plaza, cercada por los vendedores de zumos de naranja -deliciosos y muy refrescantes!-.

Jardin Majorelle

Cactus en el Jardin Majorelle, propiedad de Yves Saint Laurent pero, por suerte, abierto al público

El Jardín Majorelle, naturaleza exhuberante haciendo gala de su esplendor, rodeando a la fuente pintada de azul anyil (muy parecido al que he escogido yo para algunos detalles de mi nueva casa). El minarete de la Koutoubia, hermano gemelo de la Giralda de Sevilla, erguido como punto de referencia en medio del bullicio de las calles. Los zocos, los artesanos trabajando en las tiendecitas, sonrisa dispuesta, grandes dramas teatrales cuando insistes en bajar el astronómico precio que te piden por unas babuchas, unos pendientes... para después volver al juego, al "entra, sólo mira". Sonrisas que se multiplican dentro y fuera.

Gaviotas en Essaouira
Gaviotas revoloteando por Essaouira

Y este anyo nos acercamos también a Essaouira, la antigua Mogador, colonia portuguesa que refleja otra cara de Marruecos, la más bohemia, la de los pintores en la calle y galerías de exposiciones por toda la ciudad. La que mezcla surfistas con reggae, cuadros naïf con terrazas repletas y con el puerto de pescadores. Atracón de sardinas y lenguado casi escuchando el rumor del mar. Viento que enmaranya el cabello y que juega con el mar y arremolina la arena. Essaouira pide que le hagas una visita y no hay que defraudarla.

La Koutoubia

Minarete de La Koutoubia

A la vuelta, aún quedan las postales, las fotos, los recuerdos. Aunque me quemara los brazos, aunque pasáramos calor, aunque pagáramos de más... es una experiencia que sé que repetiré de aquí a unos anyos, que volveré a bajar a reconocerme entre sus mezquitas, bajo sus palmeras, en el azul del Jardin Majorelle, tras una ventana del palacio de la Bahía -favorita de un sultán inexistente- o cerca de un aguador de la plaza Djemaa.

[Por supuesto, las fotos no hacen justicia porque, decididamente, soy una fotógrafa nefasta -y esta vez quería poner mis propias fotos-. Teniendo en cuenta las que he tenido que deshechar porque salían mis dedos en la foto... las imágenes de este post son sólo una pequenya muestra de lo que encuentras en Marrakech y Essaouira, pero hay mucho más, tanto más...]

Postales IV: Marrakech & Essaouira

Gacela en la Medersa Ben Youssef

A contraluz en la Medersa Ben Youssef, la antigua Escuela Coránica

Fue en el anyo 96 cuando conocí a la Dama Roja del Desierto: Marrakech. Me redescubrí en esa ciudad como mujer, me sentí femenina por primera vez en mi vida y disfruté muchísimo de la estancia, entonces acompanyada de mi madre.

Volví al anyo siguiente y otra vez más en el 98, y después tardaría anyos en volver a bajar hasta allí. No fue hasta el 2003 cuando la reencontré, yo más mujer y ella más acogedora si cabe, murallas de adobe doradas por el sol rojizo al atardecer. Se la ensenyé a quien entonces era mi pareja y la recorrimos juntos, descubriendo sus rincones.

Pabellón de La Menara

Pabellón de La Menara

Algo tiene Marrakech que siempre me llama y parece que tengo que bajar cada ciertos anyos para volver a perderme por sus zocos, para volver a ver sus palmeras erguidas orgullosas hacia el cielo, para regresar a esa fiesta de los sentidos que es Marruecos. Y por eso, aunque soy consciente de que hay muchísimos sitios por ver, por perderse y encontrarse en ellos, he vuelto este verano, esta vez acompanyada por mi actual pareja -distinta de quien me acompanyaba cuatro anyos atrás.

Y de nuevo, como ayer y antes de ayer, los regateos con los taxistas, los paseos entre sudores, las callejuelas estrechas y laberínticas que esconden pequenyos tesoros... La plaza de la Djemaa El-Fna, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con su gente arremolinada en torno a contadores de historias, gnaouas bailando, encantadores de serpientes, boticarios, dentistas... todo en la plaza, cercada por los vendedores de zumos de naranja -deliciosos y muy refrescantes!-.

Jardin Majorelle

Cactus en el Jardin Majorelle, propiedad de Yves Saint Laurent pero, por suerte, abierto al público

El Jardín Majorelle, naturaleza exhuberante haciendo gala de su esplendor, rodeando a la fuente pintada de azul anyil (muy parecido al que he escogido yo para algunos detalles de mi nueva casa). El minarete de la Koutoubia, hermano gemelo de la Giralda de Sevilla, erguido como punto de referencia en medio del bullicio de las calles. Los zocos, los artesanos trabajando en las tiendecitas, sonrisa dispuesta, grandes dramas teatrales cuando insistes en bajar el astronómico precio que te piden por unas babuchas, unos pendientes... para después volver al juego, al "entra, sólo mira". Sonrisas que se multiplican dentro y fuera.

Gaviotas en Essaouira
Gaviotas revoloteando por Essaouira

Y este anyo nos acercamos también a Essaouira, la antigua Mogador, colonia portuguesa que refleja otra cara de Marruecos, la más bohemia, la de los pintores en la calle y galerías de exposiciones por toda la ciudad. La que mezcla surfistas con reggae, cuadros naïf con terrazas repletas y con el puerto de pescadores. Atracón de sardinas y lenguado casi escuchando el rumor del mar. Viento que enmaranya el cabello y que juega con el mar y arremolina la arena. Essaouira pide que le hagas una visita y no hay que defraudarla.

La Koutoubia

Minarete de La Koutoubia

A la vuelta, aún quedan las postales, las fotos, los recuerdos. Aunque me quemara los brazos, aunque pasáramos calor, aunque pagáramos de más... es una experiencia que sé que repetiré de aquí a unos anyos, que volveré a bajar a reconocerme entre sus mezquitas, bajo sus palmeras, en el azul del Jardin Majorelle, tras una ventana del palacio de la Bahía -favorita de un sultán inexistente- o cerca de un aguador de la plaza Djemaa.

[Por supuesto, las fotos no hacen justicia porque, decididamente, soy una fotógrafa nefasta -y esta vez quería poner mis propias fotos-. Teniendo en cuenta las que he tenido que deshechar porque salían mis dedos en la foto... las imágenes de este post son sólo una pequenya muestra de lo que encuentras en Marrakech y Essaouira, pero hay mucho más, tanto más...]

viernes, 14 de septiembre de 2007

Q de Queso (¿cómo no?)

- Cuéntame qué tal tu cita.
- ¿Conoces la expresión "estar como un queso"? Pues éste estaba como una tabla de quesos entera.
- Un pivón.
- No, más bien me refiero a que tenía el aspecto desagradable del roquefort, el olor rancio del manchego, la sosería de un Burgos y la inconsistencia de un untable.
- Qué desastre.
- Y eso que no te he mencionado el paralelismo con los mini-babybel...

viernes, 7 de septiembre de 2007

Doble dirección

Ya nos hemos encontrado, después de tanto tiempo ausentes, lejanas, seguramente sin que el carinyo disminuyera, pero sin encontrarnos en el camino. Yo sé que he sido carga demasiado pesada y que la distancia era una manera de poner las cosas en su sitio, que a veces hace falta separarse para protegerse del otro.

Ahora hay que construir de nuevo, desde el principio. Pero una relación distinta, más sana, más adulta. No de alguien que se sitúa en el papel de cuidadora y otra en el de cuidada, porque esas limitaciones anclan las relaciones -ya lo hemos visto, ya lo hemos vivido-, sino una relación más enriquecedora para ambas, una amistad de doble sentido, bidireccional, en la que ambas comparten y se apoyan, ambas crecen, ambas dan y reciben.

Yo estoy dispuesta a recomenzar a andar el camino. Sigo pensando que de los conflictos superados, las relaciones salen fortalecidas, como ya sucedió en el pasado. Y si lo conseguiremos esta vez o no... eso está por escribir.

Está en nuestras manos...

Doble dirección

Ya nos hemos encontrado, después de tanto tiempo ausentes, lejanas, seguramente sin que el carinyo disminuyera, pero sin encontrarnos en el camino. Yo sé que he sido carga demasiado pesada y que la distancia era una manera de poner las cosas en su sitio, que a veces hace falta separarse para protegerse del otro.

Ahora hay que construir de nuevo, desde el principio. Pero una relación distinta, más sana, más adulta. No de alguien que se sitúa en el papel de cuidadora y otra en el de cuidada, porque esas limitaciones anclan las relaciones -ya lo hemos visto, ya lo hemos vivido-, sino una relación más enriquecedora para ambas, una amistad de doble sentido, bidireccional, en la que ambas comparten y se apoyan, ambas crecen, ambas dan y reciben.

Yo estoy dispuesta a recomenzar a andar el camino. Sigo pensando que de los conflictos superados, las relaciones salen fortalecidas, como ya sucedió en el pasado. Y si lo conseguiremos esta vez o no... eso está por escribir.

Está en nuestras manos...

miércoles, 5 de septiembre de 2007

P de Palabrería

- ¿Y a ti qué te enamora de un hombre?
- Su discurso. Soy una fetichista de las palabras. Necesito que lo que diga me apasione, me enfurezca, me emocione, me conmueva, me divierta...¿Qué le pides tú a una mujer?
- Un buen par de tetas y una linda sonrisa. Soy un superficial ¿no?
- Desde luego. Tanto como yo.

sábado, 1 de septiembre de 2007

Oda al Onanismo

Antes:
- No tienes que limpiar la casa
- Te saltas una cena cargada de tensión sexual, soltando sonrisitas hablando de naderías que en realidad sólo sirven para hacer tiempo y te hacen sentir estúpida
- ¡Adiós depilación!
- ¡Hola braguitas horribles y cómodas!

Durante:
- No tienes que practicarlo cuando no te apetece
- Nunca te quedas a medias
- Te ahorras una fortuna en métodos anticonceptivos

Después:
- Si dias más tarde sufres un retraso menstrual no entras en un estado de colapso nervioso permanente
- Puedes estar segura que los pelos que encuentras en la cama son exclusivamente tuyos
- No pasas el día al borde de una crisis de ansiedad esperando que suene de una vez el puñetero móvil

7. Camiseta


Y tú, ¿qué opinas?