miércoles, 30 de marzo de 2005

Huida hacia ningún lugar

Imagen de Azuzephre

Este es un viaje a ninguna parte. De nada sirve repetirse que ha llegado la primavera, intentar ponerse la sonrisa al salir de casa, programar lavadoras que se lleven la suciedad, barrer los recuerdos negros, hacer planes... No es más que una huida que planeas hacia delante y sorprendes a medias cuando has pasado tres veces por el mismo punto: de nuevo estás haciendo círculos en una espiral envenenada.

Deja de correr, pequenya. Hace tiempo que estás demasiado cansada como para llegar a algún lado.

[Otra imagen más de Azuzephre: "no puedo dormir porque mi almohada está demasiado húmeda..."]

Huida hacia ningún lugar

Imagen de Azuzephre

Este es un viaje a ninguna parte. De nada sirve repetirse que ha llegado la primavera, intentar ponerse la sonrisa al salir de casa, programar lavadoras que se lleven la suciedad, barrer los recuerdos negros, hacer planes... No es más que una huida que planeas hacia delante y sorprendes a medias cuando has pasado tres veces por el mismo punto: de nuevo estás haciendo círculos en una espiral envenenada.

Deja de correr, pequenya. Hace tiempo que estás demasiado cansada como para llegar a algún lado.

[Otra imagen más de Azuzephre: "no puedo dormir porque mi almohada está demasiado húmeda..."]

domingo, 27 de marzo de 2005

El sol viene a verte

Wake up, de Azuzephre

Hay días luminosos, días en los que pequenyas casualidades se juntan y te dibujan una sonrisa en los labios. Días-tesoro que guardar y a los que acudir cuando las fuerzas se pierden.

Ayer fue uno de ellos... el sol vino a verme, me despertó y me acunó durante el día. Me sorprendí primero cantando y grabando mi voz -y no era terrible, contra lo que se pudiera imaginar-, y horas más tarde... seguía cantando a voz en grito en inmejorable companyía. Canciones & Risas es una gran combinación pendiente de patentar.

Guardo el momento, sé que me hará falta...

[Escuchando -y cantando- "Contando Primaveras", de Melendi]

[Imagen "Wake up", de Azuzephre]

El sol viene a verte

Wake up, de Azuzephre

Hay días luminosos, días en los que pequenyas casualidades se juntan y te dibujan una sonrisa en los labios. Días-tesoro que guardar y a los que acudir cuando las fuerzas se pierden.

Ayer fue uno de ellos... el sol vino a verme, me despertó y me acunó durante el día. Me sorprendí primero cantando y grabando mi voz -y no era terrible, contra lo que se pudiera imaginar-, y horas más tarde... seguía cantando a voz en grito en inmejorable companyía. Canciones & Risas es una gran combinación pendiente de patentar.

Guardo el momento, sé que me hará falta...

[Escuchando -y cantando- "Contando Primaveras", de Melendi]

[Imagen "Wake up", de Azuzephre]

viernes, 25 de marzo de 2005

Surrealismo I: Ropa de verano

Cuánta consideración. Mi ropa de verano, oh, con la falta que me hacía. Ahora sí que me va a ir mucho mejor la vida, teniendo una maleta en casa con mi ropa de verano. No hay color, mucho mejor, sin duda. Qué alivio, oye. Qué sensación de felicidad que va abriéndose paso según desdoblo pantalones cortos. Qué gran tipo eres, mi bienestar y el tuyo son uno y ahora sí que puedes respirar tranquilo sabiendo que me has arreglado la vida porque al fin tengo mi ropa de verano, sin cuya companyía era incapaz de conciliar el suenyo. Estoy por dejar la terapia o no tomar más medicación, porque ahora que la ropa de verano está en mi casa, creo que no los necesito, tan llena de felicidad y calma me encuentro.

En efecto, no es más sensato dirigirme la palabra, intentar normalizar una situación tan absurda como insostenible que ademas afecta a muchas más de las dos personas implicadas, mandar un mensaje diciendo que se necesita más tiempo pero que esto no va a ser eterno, intentar encontrar un camino de encuentro como siempre hemos sabido hacer... no, oye. Para qué intentar hacer nada de eso pudiendo arreglarlo todo devolviendo una maleta llena de ropa de verano mediante un intermediario amigo común? Eso sí que es sabio!!

Si van a tener razón, yo he perdido la cabeza del todo y mi contacto con la realidad es inexistente, la locura es mi camino. Porque para mí esto ya tinye de surrealismo una situación con poquito sentido de por sí. Y donde otros ven buena voluntad, yo veo... no sé. Comodidad, tranquilizar las conciencias con migajas de pan? Ridiculez?

O estoy loca del todo, o lo está el ninyo que devuelve maletas en silencio para que yo me encuentre mejor. O alguien se ha dado un golpe. Ya se sabe, los golpes en la cabeza causan estragos.

Surrealismo I: Ropa de verano

Cuánta consideración. Mi ropa de verano, oh, con la falta que me hacía. Ahora sí que me va a ir mucho mejor la vida, teniendo una maleta en casa con mi ropa de verano. No hay color, mucho mejor, sin duda. Qué alivio, oye. Qué sensación de felicidad que va abriéndose paso según desdoblo pantalones cortos. Qué gran tipo eres, mi bienestar y el tuyo son uno y ahora sí que puedes respirar tranquilo sabiendo que me has arreglado la vida porque al fin tengo mi ropa de verano, sin cuya companyía era incapaz de conciliar el suenyo. Estoy por dejar la terapia o no tomar más medicación, porque ahora que la ropa de verano está en mi casa, creo que no los necesito, tan llena de felicidad y calma me encuentro.

En efecto, no es más sensato dirigirme la palabra, intentar normalizar una situación tan absurda como insostenible que ademas afecta a muchas más de las dos personas implicadas, mandar un mensaje diciendo que se necesita más tiempo pero que esto no va a ser eterno, intentar encontrar un camino de encuentro como siempre hemos sabido hacer... no, oye. Para qué intentar hacer nada de eso pudiendo arreglarlo todo devolviendo una maleta llena de ropa de verano mediante un intermediario amigo común? Eso sí que es sabio!!

Si van a tener razón, yo he perdido la cabeza del todo y mi contacto con la realidad es inexistente, la locura es mi camino. Porque para mí esto ya tinye de surrealismo una situación con poquito sentido de por sí. Y donde otros ven buena voluntad, yo veo... no sé. Comodidad, tranquilizar las conciencias con migajas de pan? Ridiculez?

O estoy loca del todo, o lo está el ninyo que devuelve maletas en silencio para que yo me encuentre mejor. O alguien se ha dado un golpe. Ya se sabe, los golpes en la cabeza causan estragos.

Regando jardines

El amor no es dependencia ni sufrimiento, el amor es otra cosa.

Lo sé. Es una frase que, con estas u otras palabras, he leído estos días en comentarios en este blog, y también en muchos otros blogs. Estoy de acuerdo con ella. El amor es otra cosa. Al menos el amor bien entendido, el que enriquece, el que no da alas sino que te ensenya a desplegar las propias. El amor sano.

A mí me gusta comparar las relaciones con jardines que tenemos en nuestro interior, jardines que plantamos, que sembramos llenos de ilusión, jardines por los que, cuando están en flor, paseamos cogidos de la mano, haciéndonos carantonyas apoyados en cualquiera de sus árboles.

A veces el amor se nos rompe, a él, a ti, casi nunca a los dos a la vez... de alguna manera se rompe. Te encuentras con que estás regando tú sola todo el jardín, un jardín demasiado grande para un solo jardinero. Te encuentras con que ya sólo tú paseas por él...

...y es el momento de salir a pasear fuera de vuestro jardín particular, de encontrar caminos nuevos, de descubrir otros senderos. En ese nuevo andar seguramente te encuentres con otras personas, y durante un tiempo ireis de la mano y puede que planteis nuevos jardines, y más tiempo después, puede que vuestros caminos también se separen y las manos se suelten, o incluso -ojalá-, que sea una de esas personas tan sabias que cuando necesitan soltarse de ti saben caminar cerca tuyo sin darte la mano -y sin necesidad de alejarse y perderse entre caminos de niebla-.

Y qué hacer con los jardines que se fueron sembrando? Bueno... hay quienes necesitan olvidar que existieron. Otros arrancan las plantas, rompen las flores, porque sólo sabiendo que ese jardín ha sido destruido podrían abandonarle o pensar en otros. Hay quienes no vuelven a acercarse jamás, dan rodeos absurdos para no oler ni de lejos aquel antiguo perfume familiar.

Hay quienes seguimos yendo a nuestros jardines antiguos, porque nos gustan las flores que plantamos en ellos, porque nos gusta recordar los buenos momentos en ese estanque o a la sombra de aquel árbol. Y seguimos regándolo a veces, y damos paseos con una sonrisa melancólica las más de las veces, aunque otras inevitablemente las lágrimas afloren. Sabemos que no hay que quedarse a vivir en los jardines del ayer, y no lo hacemos... pero no vamos a olvidarlos, ni a sustituirlos. Es nuestra elección.

El amor no es dependencia, el amor es crecimiento y cielos por descubrir. El amor no es usar sus alas sino aprender a desplegar las propias y con ellas acercarte a las nubes. El amor no son cadenas ni argollas al cuello, de esas que cierran y limitan, porque el amor se lleva muy mal con los límites. El amor no es romper los jardines que se plantaron entre dos cuando uno de ellos quiere descubrir nuevos caminos. El amor que lo fue de veras no debe dar paso a la rabia, a la indiferencia, al castigo. El amor es otra cosa.

[Escuchando "Kiss me", de Sixpence None The Richer]