jueves, 7 de abril de 2005

El cielo está llorando...

Awwww, de Azuzephre

...y yo con él.

[Imagen de Azuzephre]

El cielo está llorando...

Awwww, de Azuzephre

...y yo con él.

[Imagen de Azuzephre]

martes, 5 de abril de 2005

Aprendiendo olores...

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Desearía tener nariz...

Sé que me pierdo cosas, que los momentos buenos, las noticias agradables, pasan por un filtro y llegan a mí tamizadas, desvirtuadas. Las escribo muchas veces, para poder recordarlas, para saber que han existido... pero se van como arena que no puedo retener en mis manos. Como si no tuviera nariz que captara el olor de la flor.

Vamos a intentar saber a qué huele...

Me encanta aprender. Sé pocas cosas, lo que significa que me quedan trillones por descubrir, y me gusta esa sensación y la de que hoy me quedan trillones menos un par que me he encontrado en el día. Dejé de estudiar hace tiempo por causas ajenas a mi voluntad (qué gran frase cuando no quieres entrar en detalles!), y hasta hace poco no me había atrevido a volver a estar en algo que se pudiera confundir con un aula. Pero me encanta aprender, y he seguido haciéndolo: leyendo, escuchando, investigando... y este mes, de nuevo en una clase, con gente conocida y de manera poco formal, pero rompiendo una barrera que llevaba demasiado tiempo ahí.

Inspira, llénate de aire...

Me encanta mi trabajo. Ya sé que no vende mucho esta frase, y que debería decir que soy una mujer explotada en un curro con unos jefes incompetentes en el que intento escaquearme el mayor tiempo posible... pero es que me encanta mi trabajo, la organización donde paso la mayor parte del día, el ambiente que hay, mis jefes -algunos amigos también-. Me encanta saber que lo que hacemos sirve de algo, que tenemos una función social, que entendemos la economía de otra manera y que apoyamos un cambio económico y social entre todos, pasito a pasito, democratizando las empresas. Me podría extender -y caerá, caerá-, pero hoy dejo este aperitivo.

Suelta... poco a poco...

Éste... y la conversación que he tenido hoy con el director, agradeciéndome mi esfuerzo, reconociendo mi labor, alabando mi capacidad... y finalmente ofreciéndome un contrato indefinido en vez de la renovación prevista, y comprometiéndose a revisar la categoría de aquí al verano. Una se siente bien con estas cosas. Se siente reconocida, y es agradable ese reconocimiento, aunque no trabaje por él, sino por hacer bien las cosas. Pero cuando además estás implicada en la organización, estas cosas hacen sentir que tu aportación sirve de algo, es un granito de arena más para la pequenya montanyita que somos... Me siento un poco satisfecha y otro poco orgullosa.

Ese olor...

Y dando vueltas sobre esto, volvía a pensar hoy en lo mucho que me gusta mi trabajo lo mucho que me gusta aprender... y en la posibilidad de apuntarme en la UNED. Educación Social, Pedagogía, Psicopedagogía... sería cuestión de revisar planes de estudio, no dejan de ser opciones. Primero estaría aprobar el Acceso para mayores de 25, claro, pero y si me lanzara? Y si?

Ese olor...

No quiero ilusionarme con flores porque sé demasiado bien que éstas no soportan las tormentas, y en mí puede desatarse una nueva en cualquier momento. Pero hoy dejo flotar el "y si?", y aunque sé que me da demasiado miedo, es un paso sólo planteárselo, así en abstracto.

PD: Me encantaría compartir estos logros, estas victorias, con quien me dijo que acabaría haciendo mío mi puesto, y más allá, acabaría pintando la empresa de colores pastel :-) Porque sonreirías, te conozco... y porque estas victorias también son tuyas. Ojalá tuvieras nariz...

[Imagen de DarkJak, basada en personajes de Azuzephre]

[Escuchando "Say what you want", de Texas]

Aprendiendo olores...

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Desearía tener nariz...

Sé que me pierdo cosas, que los momentos buenos, las noticias agradables, pasan por un filtro y llegan a mí tamizadas, desvirtuadas. Las escribo muchas veces, para poder recordarlas, para saber que han existido... pero se van como arena que no puedo retener en mis manos. Como si no tuviera nariz que captara el olor de la flor.

Vamos a intentar saber a qué huele...

Me encanta aprender. Sé pocas cosas, lo que significa que me quedan trillones por descubrir, y me gusta esa sensación y la de que hoy me quedan trillones menos un par que me he encontrado en el día. Dejé de estudiar hace tiempo por causas ajenas a mi voluntad (qué gran frase cuando no quieres entrar en detalles!), y hasta hace poco no me había atrevido a volver a estar en algo que se pudiera confundir con un aula. Pero me encanta aprender, y he seguido haciéndolo: leyendo, escuchando, investigando... y este mes, de nuevo en una clase, con gente conocida y de manera poco formal, pero rompiendo una barrera que llevaba demasiado tiempo ahí.

Inspira, llénate de aire...

Me encanta mi trabajo. Ya sé que no vende mucho esta frase, y que debería decir que soy una mujer explotada en un curro con unos jefes incompetentes en el que intento escaquearme el mayor tiempo posible... pero es que me encanta mi trabajo, la organización donde paso la mayor parte del día, el ambiente que hay, mis jefes -algunos amigos también-. Me encanta saber que lo que hacemos sirve de algo, que tenemos una función social, que entendemos la economía de otra manera y que apoyamos un cambio económico y social entre todos, pasito a pasito, democratizando las empresas. Me podría extender -y caerá, caerá-, pero hoy dejo este aperitivo.

Suelta... poco a poco...

Éste... y la conversación que he tenido hoy con el director, agradeciéndome mi esfuerzo, reconociendo mi labor, alabando mi capacidad... y finalmente ofreciéndome un contrato indefinido en vez de la renovación prevista, y comprometiéndose a revisar la categoría de aquí al verano. Una se siente bien con estas cosas. Se siente reconocida, y es agradable ese reconocimiento, aunque no trabaje por él, sino por hacer bien las cosas. Pero cuando además estás implicada en la organización, estas cosas hacen sentir que tu aportación sirve de algo, es un granito de arena más para la pequenya montanyita que somos... Me siento un poco satisfecha y otro poco orgullosa.

Ese olor...

Y dando vueltas sobre esto, volvía a pensar hoy en lo mucho que me gusta mi trabajo lo mucho que me gusta aprender... y en la posibilidad de apuntarme en la UNED. Educación Social, Pedagogía, Psicopedagogía... sería cuestión de revisar planes de estudio, no dejan de ser opciones. Primero estaría aprobar el Acceso para mayores de 25, claro, pero y si me lanzara? Y si?

Ese olor...

No quiero ilusionarme con flores porque sé demasiado bien que éstas no soportan las tormentas, y en mí puede desatarse una nueva en cualquier momento. Pero hoy dejo flotar el "y si?", y aunque sé que me da demasiado miedo, es un paso sólo planteárselo, así en abstracto.

PD: Me encantaría compartir estos logros, estas victorias, con quien me dijo que acabaría haciendo mío mi puesto, y más allá, acabaría pintando la empresa de colores pastel :-) Porque sonreirías, te conozco... y porque estas victorias también son tuyas. Ojalá tuvieras nariz...

[Imagen de DarkJak, basada en personajes de Azuzephre]

[Escuchando "Say what you want", de Texas]

domingo, 3 de abril de 2005

Cómo puedes decir eso (II)

Delirium, de Sue Anna Joe

No dejo de hacer planes insanos, es mi vía de escape, la salida que da descanso a mi cabeza demasiado activa. Hoy como ayer se pierde mi mente contando píldoras de colores, haciendo cálculos, sonyando con dormirse, sonyando con dejar de sonyar. Descanso, paz.

Hace poco estuve en una conversación en la que aseguraban que los suicidas siempre se arrepienten justo antes de morir. Yo me he quedado dormida pensando que no despertaría más, y lo que recuerdo es una sensación de paz que no he vuelto a tener desde entonces, una paz intensa, un "ya pasó, mi ninya" que no he vuelto a encontrar. Han pasado nueve anyos y dos intentos más -pero siempre pillo a la Dama ocupada, una es torpe hasta para esto-, y ni en los brazos más protectores, ni en los días más luminosos he encontrado esa sensación de calma, que nada tenía que ver con el arrepentimiento.

Cuando llegas a este punto, te encuentras con un problema. No estás muerta, porque los muertos no teclean en el portátil de su ex, eso seguro. Pero no acabas de estar viva, porque vives atenuado. Estás en una especie de limbo, y desde él no puedes reengancharte a la Vida, los días pasan y llegan a ti tamizados, no estás del todo presente en ningún sitio, te ves desde fuera en las conversaciones y no te centras en una vida que sientes ajena. Mi mundo ajeno, una vez más...

Pero no estás muerta. Aunque te sientas así muchas veces, aunque lo desees tantas otras.

Cómo puedes decir eso.

Es que es mi blog y digo lo que me da la gana, va a ser por eso, lo que tiene mi espacio de desahogo. Además viene bien clarito arriba: "palabras que nadie quiere oír, gritos en silencio, para nadie, para nada". Reclamaciones al maestro armero, por favor. Y sigo...

Diazepam: 1200 mg (240 círculos amarillos)
Zolpidem: 1800 mg (180 palitos blancos)
Lormetazepam: 120 mg (120 círculos blancos)
Cloracepato dipotásico: 750 mg (110 rosablancas, rosazules)
Doxilamina: 400 mg (16 cielos azules)
666 entre unos y otros (esto fue irónicamente casual, no se pretendía ser especialmente satánica). Su leche, su Primperán-no-vomites-ninya. No peso 50 kilos. Una no debería estar aquí.

No debería estar aquí.

Y sin poder quitarse esa idea de la cabeza, la idea y la sensación, es realmente difícil reengancharse al tren de la vida. Pues va a ser que no, que dirían los anuncios.

[Imagen: "Delirium", de Sue Anna Joe]

[Escuchando "Baby, can I hold you tonight", de Tracy Chapman]

Cómo puedes decir eso (II)

Delirium, de Sue Anna Joe

No dejo de hacer planes insanos, es mi vía de escape, la salida que da descanso a mi cabeza demasiado activa. Hoy como ayer se pierde mi mente contando píldoras de colores, haciendo cálculos, sonyando con dormirse, sonyando con dejar de sonyar. Descanso, paz.

Hace poco estuve en una conversación en la que aseguraban que los suicidas siempre se arrepienten justo antes de morir. Yo me he quedado dormida pensando que no despertaría más, y lo que recuerdo es una sensación de paz que no he vuelto a tener desde entonces, una paz intensa, un "ya pasó, mi ninya" que no he vuelto a encontrar. Han pasado nueve anyos y dos intentos más -pero siempre pillo a la Dama ocupada, una es torpe hasta para esto-, y ni en los brazos más protectores, ni en los días más luminosos he encontrado esa sensación de calma, que nada tenía que ver con el arrepentimiento.

Cuando llegas a este punto, te encuentras con un problema. No estás muerta, porque los muertos no teclean en el portátil de su ex, eso seguro. Pero no acabas de estar viva, porque vives atenuado. Estás en una especie de limbo, y desde él no puedes reengancharte a la Vida, los días pasan y llegan a ti tamizados, no estás del todo presente en ningún sitio, te ves desde fuera en las conversaciones y no te centras en una vida que sientes ajena. Mi mundo ajeno, una vez más...

Pero no estás muerta. Aunque te sientas así muchas veces, aunque lo desees tantas otras.

Cómo puedes decir eso.

Es que es mi blog y digo lo que me da la gana, va a ser por eso, lo que tiene mi espacio de desahogo. Además viene bien clarito arriba: "palabras que nadie quiere oír, gritos en silencio, para nadie, para nada". Reclamaciones al maestro armero, por favor. Y sigo...

Diazepam: 1200 mg (240 círculos amarillos)
Zolpidem: 1800 mg (180 palitos blancos)
Lormetazepam: 120 mg (120 círculos blancos)
Cloracepato dipotásico: 750 mg (110 rosablancas, rosazules)
Doxilamina: 400 mg (16 cielos azules)
666 entre unos y otros (esto fue irónicamente casual, no se pretendía ser especialmente satánica). Su leche, su Primperán-no-vomites-ninya. No peso 50 kilos. Una no debería estar aquí.

No debería estar aquí.

Y sin poder quitarse esa idea de la cabeza, la idea y la sensación, es realmente difícil reengancharse al tren de la vida. Pues va a ser que no, que dirían los anuncios.

[Imagen: "Delirium", de Sue Anna Joe]

[Escuchando "Baby, can I hold you tonight", de Tracy Chapman]

miércoles, 30 de marzo de 2005

Huida hacia ningún lugar

Imagen de Azuzephre

Este es un viaje a ninguna parte. De nada sirve repetirse que ha llegado la primavera, intentar ponerse la sonrisa al salir de casa, programar lavadoras que se lleven la suciedad, barrer los recuerdos negros, hacer planes... No es más que una huida que planeas hacia delante y sorprendes a medias cuando has pasado tres veces por el mismo punto: de nuevo estás haciendo círculos en una espiral envenenada.

Deja de correr, pequenya. Hace tiempo que estás demasiado cansada como para llegar a algún lado.

[Otra imagen más de Azuzephre: "no puedo dormir porque mi almohada está demasiado húmeda..."]