lunes, 7 de noviembre de 2005

Tapándome los oídos

El otro día leí un post interesante en el blog de Bereni-c, donde hablaba de lo que representan las imágenes que escogemos para identificarnos aquí en la blogosfera. Los avatares. Ella explicaba el origen de la suya, y yo estuve reflexionando un poco sobre el origen de la mía a raíz de leer su texto.


Como sabréis la mayoría, es un extracto del cuadro "El grito", de Munch. El cuadro suele relacionarse con la angustia del hombre, con el inconformismo, con la rebeldía y el sufrimiento. Pero yo no escogí mi avatar tanto por eso, sino por mi lectura personal. Lo que más me llama la atención no es el grito en sí... sino que quien grita se tapa los oídos. No soporta escucharse. No soporta su propio grito...

Y, bueno, supongo que eso de alguna manera me refleja, o refleja lo que sentía al iniciar este blog. La sensación vivida muchas veces de tener un grito a punto de salir de mis labios, y que guardo porque si lo soltara seguramente sería enorme, ha tenido mucho tiempo para crecer y hacerse fuerte en mi interior... llevo tanto tiempo guardándolo, guardando tantos gritos que nunca encontraron el momento oportuno para salir al exterior, que el resultado no puede oírse, no debe oírse.

Y de ahí el blog: gritando en silencio. De ahí la necesidad de crear un espacio donde sí pueda gritar, pero que -casi- nadie de mi entorno conoce. Porque aquí puedo gritar si me place, pero son palabras para mí, para nadie, o para ti que las lees y no me juzgas por ellas -o si lo haces... quizá aquí no me importa-.

Primero tenía la boca cerrada, y no me daba miedo a mí misma. Un día empecé a gritar, aunque fuera en este pequenyo mini espacio, y tuve que taparme los oídos, asustada de lo que había en mi cabeza y pugnaba por salir. Y a fuerza de oírme, creo que voy acostumbrándome al sonido de mi voz, y ya no me da tanto miedo. Puede que poco a poco aprenda a destaparme los oídos, a convivir con mis gritos, a dejarlos salir más a menudo de forma que cuando lo hagan no tengan ese ansia tras verse encerrados demasiado tiempo.

Y los demás? Qué dice de vosotros la imagen que escogisteis para definiros?

Tapándome los oídos

El otro día leí un post interesante en el blog de Bereni-c, donde hablaba de lo que representan las imágenes que escogemos para identificarnos aquí en la blogosfera. Los avatares. Ella explicaba el origen de la suya, y yo estuve reflexionando un poco sobre el origen de la mía a raíz de leer su texto.


Como sabréis la mayoría, es un extracto del cuadro "El grito", de Munch. El cuadro suele relacionarse con la angustia del hombre, con el inconformismo, con la rebeldía y el sufrimiento. Pero yo no escogí mi avatar tanto por eso, sino por mi lectura personal. Lo que más me llama la atención no es el grito en sí... sino que quien grita se tapa los oídos. No soporta escucharse. No soporta su propio grito...

Y, bueno, supongo que eso de alguna manera me refleja, o refleja lo que sentía al iniciar este blog. La sensación vivida muchas veces de tener un grito a punto de salir de mis labios, y que guardo porque si lo soltara seguramente sería enorme, ha tenido mucho tiempo para crecer y hacerse fuerte en mi interior... llevo tanto tiempo guardándolo, guardando tantos gritos que nunca encontraron el momento oportuno para salir al exterior, que el resultado no puede oírse, no debe oírse.

Y de ahí el blog: gritando en silencio. De ahí la necesidad de crear un espacio donde sí pueda gritar, pero que -casi- nadie de mi entorno conoce. Porque aquí puedo gritar si me place, pero son palabras para mí, para nadie, o para ti que las lees y no me juzgas por ellas -o si lo haces... quizá aquí no me importa-.

Primero tenía la boca cerrada, y no me daba miedo a mí misma. Un día empecé a gritar, aunque fuera en este pequenyo mini espacio, y tuve que taparme los oídos, asustada de lo que había en mi cabeza y pugnaba por salir. Y a fuerza de oírme, creo que voy acostumbrándome al sonido de mi voz, y ya no me da tanto miedo. Puede que poco a poco aprenda a destaparme los oídos, a convivir con mis gritos, a dejarlos salir más a menudo de forma que cuando lo hagan no tengan ese ansia tras verse encerrados demasiado tiempo.

Y los demás? Qué dice de vosotros la imagen que escogisteis para definiros?

jueves, 3 de noviembre de 2005

Cercanía

Just Until, de Azuzephre


Cuando me preguntan qué cosas son las que más temo, no respondo "la muerte", que ha sido demasiado tiempo companyera, como para empezar a temerla ahora; ni contesto "la enfermedad", porque ya he pasado por algunas graves y tampoco iba a ser peor... no contesto "los cementerios", porque he paseado por alguno realmente bonito, ni "los perros" -aunque sí los temo-, porque me he encarinyado con alguna...

...lo que yo temo es sentirme lejos de la gente que quiero. Que nuestros caminos se vayan separando, distanciando... que perdamos las cosas que nos unen y nos volvamos desconocidos. Que no nos interesemos por saber cómo le va al otro, qué siente, qué le pasa por la cabeza. Que no compartamos nuestras ilusiones, nuestros proyectos, nuestros temores.

Necesito esa cercanía a lo que llamo mi gente. Saberles conmigo incluso aunque algunos vivan en otras ciudades, aunque no suene el teléfono a diario. Necesito que el "puedes contar conmigo, no hasta dos, no hasta diez, sino contar conmigo" de Benedetti sea una realidad compartida. Necesito esa complicidad recuperada.

Y no siempre es fácil, porque las relaciones están vivas y pasan por distintas épocas, como si fueran estaciones. Y a tu vínculo le llega el otonyo y se le caen las hojas, y sientes el viento frío en la cara y te sientes un poco desnudo en medio del parque, sin saber dónde agarrarte, sin entender por qué se te ha escapado el verano de las manos. De nuevo, un camino por delante hasta que nazca la primavera con la calidez que conlleva.

Me pregunto muchas veces qué puedo hacer cuando no consigo esa cercanía deseada, cuando quieres adelantar la primavera, cuando quieres dar pequenyos pasos muy rápido que te acerquen a esa persona a la que quieres, que refuercen el vínculo. Y supongo que todo tiene sus tiempos, pero es que puedo echar tanto en falta esa cercanía de ayer... que la reconstruiremos, lo sé... pero el mientras me hace crecer la ansiedad.

Si me preguntan qué temo, la respuesta es siempre la misma. Que estemos lejos, más allá de distancias. Que seamos islas. Que no nos conozcamos. Por eso te busco, y adivino en tus palabras quién eres. Para sentirte cerca.

[Imagen de Azuzephre]

Cercanía

Just Until, de Azuzephre


Cuando me preguntan qué cosas son las que más temo, no respondo "la muerte", que ha sido demasiado tiempo companyera, como para empezar a temerla ahora; ni contesto "la enfermedad", porque ya he pasado por algunas graves y tampoco iba a ser peor... no contesto "los cementerios", porque he paseado por alguno realmente bonito, ni "los perros" -aunque sí los temo-, porque me he encarinyado con alguna...

...lo que yo temo es sentirme lejos de la gente que quiero. Que nuestros caminos se vayan separando, distanciando... que perdamos las cosas que nos unen y nos volvamos desconocidos. Que no nos interesemos por saber cómo le va al otro, qué siente, qué le pasa por la cabeza. Que no compartamos nuestras ilusiones, nuestros proyectos, nuestros temores.

Necesito esa cercanía a lo que llamo mi gente. Saberles conmigo incluso aunque algunos vivan en otras ciudades, aunque no suene el teléfono a diario. Necesito que el "puedes contar conmigo, no hasta dos, no hasta diez, sino contar conmigo" de Benedetti sea una realidad compartida. Necesito esa complicidad recuperada.

Y no siempre es fácil, porque las relaciones están vivas y pasan por distintas épocas, como si fueran estaciones. Y a tu vínculo le llega el otonyo y se le caen las hojas, y sientes el viento frío en la cara y te sientes un poco desnudo en medio del parque, sin saber dónde agarrarte, sin entender por qué se te ha escapado el verano de las manos. De nuevo, un camino por delante hasta que nazca la primavera con la calidez que conlleva.

Me pregunto muchas veces qué puedo hacer cuando no consigo esa cercanía deseada, cuando quieres adelantar la primavera, cuando quieres dar pequenyos pasos muy rápido que te acerquen a esa persona a la que quieres, que refuercen el vínculo. Y supongo que todo tiene sus tiempos, pero es que puedo echar tanto en falta esa cercanía de ayer... que la reconstruiremos, lo sé... pero el mientras me hace crecer la ansiedad.

Si me preguntan qué temo, la respuesta es siempre la misma. Que estemos lejos, más allá de distancias. Que seamos islas. Que no nos conozcamos. Por eso te busco, y adivino en tus palabras quién eres. Para sentirte cerca.

[Imagen de Azuzephre]

martes, 1 de noviembre de 2005

China is different

Lo he visto en este blog, y no me lo podía creer. Así que después de carcajearme, lo he traído para acá:


Desde luego, China is different.

Y sí, yo tengo un sentido de ridículo que me impide hacer estas cosas. Pero seguro que me lo paso la mitad de bien que ellos. Y en eso estamos, en aprender a disfrutar, no? A estos dos no les tiene que ensenyar nadie, ya lo hacen. Aunque choque, pero ellos tan felices.

Y no es que mi deseo oculto sea imitar a los Backstreet Boys mientras pongo caretos... pero oye, hacer lo que te apetece cuando te apetece sin estar pensando en el qué dirán, también es un logro. Y desinhibirme sigue estando dentro de mis tareas pendientes.

Eso sí... espero encontrar mi propia manera de hacerlo. Y no hace falta que se parezca a ésta :-)

China is different

Lo he visto en este blog, y no me lo podía creer. Así que después de carcajearme, lo he traído para acá:


Desde luego, China is different.

Y sí, yo tengo un sentido de ridículo que me impide hacer estas cosas. Pero seguro que me lo paso la mitad de bien que ellos. Y en eso estamos, en aprender a disfrutar, no? A estos dos no les tiene que ensenyar nadie, ya lo hacen. Aunque choque, pero ellos tan felices.

Y no es que mi deseo oculto sea imitar a los Backstreet Boys mientras pongo caretos... pero oye, hacer lo que te apetece cuando te apetece sin estar pensando en el qué dirán, también es un logro. Y desinhibirme sigue estando dentro de mis tareas pendientes.

Eso sí... espero encontrar mi propia manera de hacerlo. Y no hace falta que se parezca a ésta :-)

jueves, 27 de octubre de 2005

Ensalada de religiones

De memefollos nepomukienses pasamos a cosas más espirituales... ;) Navegando por la red de redes encontré un enlace, no recuerdo ya en dónde, que me llevó a esta página, donde te hacían unas preguntas y te contestaban cuál era la religión más apropiada para ti. Éstos fueron mis resultados:

You scored as atheism.

You are... an atheist, though you probably already knew this. Also, you probably have several people praying daily for your soul. Instead of simply being "nonreligious," atheists strongly believe in the lack of existence of a higher being, or God.

Atheism - 75%
Buddhism - 71%
Agnosticism - 71%
Satanism - 67%
Paganism - 58%
Islam - 38%
Judaism - 29%
Christianity - 29%
Hinduism - 13%

Y luego estuve pensando un poco... primero en que yo me considero más agnóstica que atea -pero no así el test, que tampoco vamos a tomar como la Razón Reencarnada en la Tierra-. Tanto el creer en un Dios como el estar firmemente convencido de su no existencia me parece que lleva una parte de Fe de la que yo carezco (cuando no puedes saber algo con certeza, como es el caso, tener una posición de creencia firme, de uno u otro lado, siempre conllevará Fe).

Y es que la gente necesita tener Fe en algo, creer en algo, y las religiones suplen esa carencia. Pero piden cosas a cambio, nadie da nada gratis ya. Te dan seguridad, confianza... y te exigen un comportamiento conceto, unos rezos, unos servicios. Te quitan el miedo a la muerte con un cielo que te espera con una próxima reencarnación, difuminan tu soledad con la idea de que Él siempre está contigo... y te piden que cumplas las normas dictadas por sabe-Dios-quién -nunca mejor dicho-, unas normas muchas veces institucionalizadas (y cuando las instituciones entran en juego, mercantilizan los sentimientos, y además el perpetuar la propia institución, crecer -casi como si habláramos de empresas- pasa a ser uno de los objetivos principales). Y eso no puede por menos que echarme para atrás.

Pero me miro por dentro y no soy ajena a la Fe... sólo que la tengo en otras cosas (y pueden prepararse paa un párrafo cursi, empalagoso, no apto para diabéticos). Fe en los sentimientos, en la capacidad de la gente para sonreír y para hacer brotar sonrisas en quienes tenemos cerca. Fe en cierta bondad que anida en la mayoría de nosotros (ya no digo en todos, porque he conocido alguna gente que pisaría esa frase, pero muy poca, por suerte). Fe en los vínculos que nos entrelazan. Fe en Ti, en mí, en nosotros.

Lo demás, si dioses... no pasan de dioses menores, como el libro de Terry Pratchett. Que no me conocen, que no me afectan, que no me guían. Dioses cuyas normas me son ajenas, cuyos paraísos me pillan demasiado lejos, y hay antes tantos viajes por hacer, tantos paraísos cercanos, tangibles, en los que perderse...

...y, si quieres saberlo, destacando entre ellos encuentro el brillo de tu mirada ilusionada, tu voz al otro lado de la línea, tu nosotros en tus labios, realizable. Mis paraísos particulares, hoy menos desiertos que ayer.