- ¿Así que eres catalana?
- Sí
- Pues no se nota.
- Ya. Es que no tengo mucho acento.
- No, lo decía porque pareces simpática.
- Vaya hombre.
- A ver, no es que me caigan mal pero me toca los cojones esa manía de hablar en su dialecto.
- Adéu.
PD: Cuando te deja el novio escuchas "with or without you" de U2 hasta la náusea.
Este post/recuerdo es lo mismo pero con la mala hostia post-vacacional.
miércoles, 23 de agosto de 2006
martes, 22 de agosto de 2006
Destápame
No suelo poner en el blog los resultados de tests que hago por ahí -soy una pequenya adicta a hacer tests, sí-, muchas veces encontrados en otros blogs; pero en esta ocasión voy a hacer una excepción porque el resultado me ha parecido curioso...
Deyector en su blog enlazaba una web en la que te hacen un cuadro a partir de unas pocas preguntas sobre tu estado de ánimo y los colores con los que te identificas. Éste es el mío:
Creo que es un poco caótico, como yo, pero que el resultado queda sorprendentemente... alegre? Dinámico? Me gusta el malva suave de fondo, el morado un poco más oscuro haciendo figuras, los círculos amarillos chiquitos esparcidos por la superficie...
Y la verdad es que, al menos hoy, me siento un poco así. Alegre, activa, con ganas de vestirme de morado y salir esta noche a cantar en voz alta, notando la brisa fresca nocturna en mi cara y revolviendo mi pelo. ¿Y sabéis qué es lo mejor?
Que lo voy a hacer. Que esta noche voy con una amiga a ver a Sabina. Que me gustan los conciertos, me gusta su música, las letras, hasta esa voz ni-sí-ni-no. Que a veces tonterías como ésta te dan una inyección de energía, de vitalidad.
El cuadro parece tener pequenyos destellos de luz, chispas amarillas salpicadas por el fondo. Como yo hoy, que burbujeo, destápame y escucha...
Y me encanta :-)
Deyector en su blog enlazaba una web en la que te hacen un cuadro a partir de unas pocas preguntas sobre tu estado de ánimo y los colores con los que te identificas. Éste es el mío:
Creo que es un poco caótico, como yo, pero que el resultado queda sorprendentemente... alegre? Dinámico? Me gusta el malva suave de fondo, el morado un poco más oscuro haciendo figuras, los círculos amarillos chiquitos esparcidos por la superficie...
Y la verdad es que, al menos hoy, me siento un poco así. Alegre, activa, con ganas de vestirme de morado y salir esta noche a cantar en voz alta, notando la brisa fresca nocturna en mi cara y revolviendo mi pelo. ¿Y sabéis qué es lo mejor?
Que lo voy a hacer. Que esta noche voy con una amiga a ver a Sabina. Que me gustan los conciertos, me gusta su música, las letras, hasta esa voz ni-sí-ni-no. Que a veces tonterías como ésta te dan una inyección de energía, de vitalidad.
El cuadro parece tener pequenyos destellos de luz, chispas amarillas salpicadas por el fondo. Como yo hoy, que burbujeo, destápame y escucha...
Y me encanta :-)
Destápame
No suelo poner en el blog los resultados de tests que hago por ahí -soy una pequenya adicta a hacer tests, sí-, muchas veces encontrados en otros blogs; pero en esta ocasión voy a hacer una excepción porque el resultado me ha parecido curioso...
Deyector en su blog enlazaba una web en la que te hacen un cuadro a partir de unas pocas preguntas sobre tu estado de ánimo y los colores con los que te identificas. Éste es el mío:
Creo que es un poco caótico, como yo, pero que el resultado queda sorprendentemente... alegre? Dinámico? Me gusta el malva suave de fondo, el morado un poco más oscuro haciendo figuras, los círculos amarillos chiquitos esparcidos por la superficie...
Y la verdad es que, al menos hoy, me siento un poco así. Alegre, activa, con ganas de vestirme de morado y salir esta noche a cantar en voz alta, notando la brisa fresca nocturna en mi cara y revolviendo mi pelo. ¿Y sabéis qué es lo mejor?
Que lo voy a hacer. Que esta noche voy con una amiga a ver a Sabina. Que me gustan los conciertos, me gusta su música, las letras, hasta esa voz ni-sí-ni-no. Que a veces tonterías como ésta te dan una inyección de energía, de vitalidad.
El cuadro parece tener pequenyos destellos de luz, chispas amarillas salpicadas por el fondo. Como yo hoy, que burbujeo, destápame y escucha...
Y me encanta :-)
Deyector en su blog enlazaba una web en la que te hacen un cuadro a partir de unas pocas preguntas sobre tu estado de ánimo y los colores con los que te identificas. Éste es el mío:
Creo que es un poco caótico, como yo, pero que el resultado queda sorprendentemente... alegre? Dinámico? Me gusta el malva suave de fondo, el morado un poco más oscuro haciendo figuras, los círculos amarillos chiquitos esparcidos por la superficie...
Y la verdad es que, al menos hoy, me siento un poco así. Alegre, activa, con ganas de vestirme de morado y salir esta noche a cantar en voz alta, notando la brisa fresca nocturna en mi cara y revolviendo mi pelo. ¿Y sabéis qué es lo mejor?
Que lo voy a hacer. Que esta noche voy con una amiga a ver a Sabina. Que me gustan los conciertos, me gusta su música, las letras, hasta esa voz ni-sí-ni-no. Que a veces tonterías como ésta te dan una inyección de energía, de vitalidad.
El cuadro parece tener pequenyos destellos de luz, chispas amarillas salpicadas por el fondo. Como yo hoy, que burbujeo, destápame y escucha...
Y me encanta :-)
viernes, 18 de agosto de 2006
Seguir sorprendiéndose
Una cosa que me encanta de los pequenyajos es su capacidad de sorprenderse continuamente a medida que van descubriendo el mundo. Esos ojos brillantes asombrados, esa boca abierta, ese senyalar con el dedo cualquier revelación que a nosotros nos suele parecer natural y a ellos maravillosa... es sencillamente genial.
Y una cosa que me encanta de mí... es que no he perdido -o no del todo- esa capacidad de sorpresa. Que me siguen ilusionando las pequenyas cosas y no sé si hasta se me pone voz de ninya cuando llamo la atención de quien esté conmigo sobre cualquier nuevo descubrimiento que hago.
Por eso, que hoy haya salido el arco iris ha sido motivo de sobra para sonreír ampliamente y exclamar "mira, mira, el arco iris!!!" como si fuera un pequenyo milagro de luz y color. Y ya no me han importado las gotas de lluvia ni los nubarrones grises que iban tomando el cielo poco a poco, porque me han traído también un pequenyo momento de felicidad infantil.
Y por eso también, cuando al llegar a Alcalá de Henares hemos visto tres cigüenyas sobrevolando el cielo, mi dedo ha vuelto a senyalar, la sonrisa que aún no se había borrado ha acariciado mis orejas y la misma voz infantil ha gritado "Y mira las cigüenyas!!!"
Y me encanta, me gusta tener esas explosiones infantiles de alegría por cosas tan simples como una cigüenya en el cielo o los siete colores del arcoiris abriéndose paso entre nubarrones grises. Me gusta seguir ilusionándome si una mariquita se posa cerca de donde estoy, o al ver un cachorrito de perro, con el sabor del algodón de azúcar de una feria o cuando un avión despega y el estómago se hace una bolita. Me gusta no perder la sensación de novedad aunque lo haya hecho muchas veces, y seguir haciéndolo con casi las mismas ganas, con esa sonrisa emocionada. Me encanta ser así de ninya... :-)
Además, con el post ya fraguándose en la cabeza, me he sentado a buscar imáganes de cigüenyas en la Red, y me he encontrado con ésta:
Y me ha parecido el final redondo para un post que habla de arco iris y de cigüenyas, y de no perder la capacidad de sorprendernos e ilusionarnos con las cosas más sencillas y cotidianas (lo que seguramente sea una de las claves de la felicidad, al menos de la mía). La doble sorpresa de la cigüenya recortándose sobre el arco iris. La doble sonrisa que trae con su vuelo desgajado en colores...
[La imagen que encabeza el post no tiene autor conocido. La que lo cierra, que puedes ver a tamanyo completo haciendo click sobre ella, es de la galería que Cctrilla tiene en flickr, a la que puedes acceder AQUÍ]
Y una cosa que me encanta de mí... es que no he perdido -o no del todo- esa capacidad de sorpresa. Que me siguen ilusionando las pequenyas cosas y no sé si hasta se me pone voz de ninya cuando llamo la atención de quien esté conmigo sobre cualquier nuevo descubrimiento que hago.
Por eso, que hoy haya salido el arco iris ha sido motivo de sobra para sonreír ampliamente y exclamar "mira, mira, el arco iris!!!" como si fuera un pequenyo milagro de luz y color. Y ya no me han importado las gotas de lluvia ni los nubarrones grises que iban tomando el cielo poco a poco, porque me han traído también un pequenyo momento de felicidad infantil.
Y por eso también, cuando al llegar a Alcalá de Henares hemos visto tres cigüenyas sobrevolando el cielo, mi dedo ha vuelto a senyalar, la sonrisa que aún no se había borrado ha acariciado mis orejas y la misma voz infantil ha gritado "Y mira las cigüenyas!!!"
Y me encanta, me gusta tener esas explosiones infantiles de alegría por cosas tan simples como una cigüenya en el cielo o los siete colores del arcoiris abriéndose paso entre nubarrones grises. Me gusta seguir ilusionándome si una mariquita se posa cerca de donde estoy, o al ver un cachorrito de perro, con el sabor del algodón de azúcar de una feria o cuando un avión despega y el estómago se hace una bolita. Me gusta no perder la sensación de novedad aunque lo haya hecho muchas veces, y seguir haciéndolo con casi las mismas ganas, con esa sonrisa emocionada. Me encanta ser así de ninya... :-)
Además, con el post ya fraguándose en la cabeza, me he sentado a buscar imáganes de cigüenyas en la Red, y me he encontrado con ésta:
Y me ha parecido el final redondo para un post que habla de arco iris y de cigüenyas, y de no perder la capacidad de sorprendernos e ilusionarnos con las cosas más sencillas y cotidianas (lo que seguramente sea una de las claves de la felicidad, al menos de la mía). La doble sorpresa de la cigüenya recortándose sobre el arco iris. La doble sonrisa que trae con su vuelo desgajado en colores...
[La imagen que encabeza el post no tiene autor conocido. La que lo cierra, que puedes ver a tamanyo completo haciendo click sobre ella, es de la galería que Cctrilla tiene en flickr, a la que puedes acceder AQUÍ]
Seguir sorprendiéndose
Una cosa que me encanta de los pequenyajos es su capacidad de sorprenderse continuamente a medida que van descubriendo el mundo. Esos ojos brillantes asombrados, esa boca abierta, ese senyalar con el dedo cualquier revelación que a nosotros nos suele parecer natural y a ellos maravillosa... es sencillamente genial.
Y una cosa que me encanta de mí... es que no he perdido -o no del todo- esa capacidad de sorpresa. Que me siguen ilusionando las pequenyas cosas y no sé si hasta se me pone voz de ninya cuando llamo la atención de quien esté conmigo sobre cualquier nuevo descubrimiento que hago.
Por eso, que hoy haya salido el arco iris ha sido motivo de sobra para sonreír ampliamente y exclamar "mira, mira, el arco iris!!!" como si fuera un pequenyo milagro de luz y color. Y ya no me han importado las gotas de lluvia ni los nubarrones grises que iban tomando el cielo poco a poco, porque me han traído también un pequenyo momento de felicidad infantil.
Y por eso también, cuando al llegar a Alcalá de Henares hemos visto tres cigüenyas sobrevolando el cielo, mi dedo ha vuelto a senyalar, la sonrisa que aún no se había borrado ha acariciado mis orejas y la misma voz infantil ha gritado "Y mira las cigüenyas!!!"
Y me encanta, me gusta tener esas explosiones infantiles de alegría por cosas tan simples como una cigüenya en el cielo o los siete colores del arcoiris abriéndose paso entre nubarrones grises. Me gusta seguir ilusionándome si una mariquita se posa cerca de donde estoy, o al ver un cachorrito de perro, con el sabor del algodón de azúcar de una feria o cuando un avión despega y el estómago se hace una bolita. Me gusta no perder la sensación de novedad aunque lo haya hecho muchas veces, y seguir haciéndolo con casi las mismas ganas, con esa sonrisa emocionada. Me encanta ser así de ninya... :-)
Además, con el post ya fraguándose en la cabeza, me he sentado a buscar imáganes de cigüenyas en la Red, y me he encontrado con ésta:
Y me ha parecido el final redondo para un post que habla de arco iris y de cigüenyas, y de no perder la capacidad de sorprendernos e ilusionarnos con las cosas más sencillas y cotidianas (lo que seguramente sea una de las claves de la felicidad, al menos de la mía). La doble sorpresa de la cigüenya recortándose sobre el arco iris. La doble sonrisa que trae con su vuelo desgajado en colores...
[La imagen que encabeza el post no tiene autor conocido. La que lo cierra, que puedes ver a tamanyo completo haciendo click sobre ella, es de la galería que Cctrilla tiene en flickr, a la que puedes acceder AQUÍ]
Y una cosa que me encanta de mí... es que no he perdido -o no del todo- esa capacidad de sorpresa. Que me siguen ilusionando las pequenyas cosas y no sé si hasta se me pone voz de ninya cuando llamo la atención de quien esté conmigo sobre cualquier nuevo descubrimiento que hago.
Por eso, que hoy haya salido el arco iris ha sido motivo de sobra para sonreír ampliamente y exclamar "mira, mira, el arco iris!!!" como si fuera un pequenyo milagro de luz y color. Y ya no me han importado las gotas de lluvia ni los nubarrones grises que iban tomando el cielo poco a poco, porque me han traído también un pequenyo momento de felicidad infantil.
Y por eso también, cuando al llegar a Alcalá de Henares hemos visto tres cigüenyas sobrevolando el cielo, mi dedo ha vuelto a senyalar, la sonrisa que aún no se había borrado ha acariciado mis orejas y la misma voz infantil ha gritado "Y mira las cigüenyas!!!"
Y me encanta, me gusta tener esas explosiones infantiles de alegría por cosas tan simples como una cigüenya en el cielo o los siete colores del arcoiris abriéndose paso entre nubarrones grises. Me gusta seguir ilusionándome si una mariquita se posa cerca de donde estoy, o al ver un cachorrito de perro, con el sabor del algodón de azúcar de una feria o cuando un avión despega y el estómago se hace una bolita. Me gusta no perder la sensación de novedad aunque lo haya hecho muchas veces, y seguir haciéndolo con casi las mismas ganas, con esa sonrisa emocionada. Me encanta ser así de ninya... :-)
Además, con el post ya fraguándose en la cabeza, me he sentado a buscar imáganes de cigüenyas en la Red, y me he encontrado con ésta:
Y me ha parecido el final redondo para un post que habla de arco iris y de cigüenyas, y de no perder la capacidad de sorprendernos e ilusionarnos con las cosas más sencillas y cotidianas (lo que seguramente sea una de las claves de la felicidad, al menos de la mía). La doble sorpresa de la cigüenya recortándose sobre el arco iris. La doble sonrisa que trae con su vuelo desgajado en colores...
[La imagen que encabeza el post no tiene autor conocido. La que lo cierra, que puedes ver a tamanyo completo haciendo click sobre ella, es de la galería que Cctrilla tiene en flickr, a la que puedes acceder AQUÍ]
miércoles, 16 de agosto de 2006
Realidades
La realidad es una mera ilusión, aunque se trata de una muy persistente.Hace tiempo aprendí que no debo fiarme de mis impresiones acerca de lo que los demás piensan de mí. A veces veo enfados donde no los hay, o miradas danyinas que no pretendían serlo, o gestos de rechazo que sólo están en mi cabeza, o me siento el objeto de unas risas totalmente inocentes...(Albert Einstein)
No es agradable, y no es un victimismo voluntario ni un ego demasiado grande. Racionalmente sé que es el típico producto de una inseguridad más grande que mi metro y medio de estatura, y por eso simplemente intento no hacer caso de mis percepciones, y esperar que si alguien tiene algo que decirme, lo haga. Y muchas veces funciona... pero a veces se me escapa.
Y entonces me siento muy chiquita, muy ninya, muy pequenya. Porque cada mirada parece afilada, y las risas a la espalda siempre las provoco yo y se clavan desgarrándome, y siento la lástima o el desprecio, reales o no. Y me recuerdo que no debo fiarme, que mi percepción demasiadas veces es enganyosa y no coincide con la realidad... pero no es fácil, porque al fin y al cabo, nuestra realidad está hecha de nuestras percepciones.
Como me conozco, intento pasar por el tamiz de la racionalidad lo que percibo, esas miradas esquivas o el tono siempre cortante e hiriente, las preguntas maliciosas al aire que siento que están destinadas a mí o las voces insidiosas que me quieren decir lo (mal) que otros están pensando de mí por lo que hago o digo.
Lo intento una y mil veces, controlar esa imaginación (o no, de nuevo) que echa a volar a la mínima y que acaba convenciéndome de que es tan real como un pellizco doloroso en el brazo, pero muchas veces me supera, y callo porque, como en las películas, cualquier cosa que dijera podría utilizarse en mi contra, o ser nuevo motivo de burla, insuficiente para defenderme de un ataque que quizás sea real, quizás no. Y acabo cerrando los ojos también, para no ver gestos que no sé interpretar, perdida temporalmente en la maranya de mi inseguridad. Y me taparía los oídos si tuviera más manos, para no tener que oír el tono áspero que se dirige a mí hundiéndome aún más en mi barro.
No oír, no ver, no hablar. Callada, ciega y sorda. Perdida en un mundo de Ilusiones Fuertes y Feroces que se han comido a la pequenya realidad para instaurar una Realidad que muerde.
No mires
No oigas
No hables
Sssssshhhhh
No oigas
No hables
Sssssshhhhh
[La imagen que encabeza el post está sacada de la Galería de art.com. Puedes ir haciendo click AQUÍ.]
Realidades
La realidad es una mera ilusión, aunque se trata de una muy persistente.Hace tiempo aprendí que no debo fiarme de mis impresiones acerca de lo que los demás piensan de mí. A veces veo enfados donde no los hay, o miradas danyinas que no pretendían serlo, o gestos de rechazo que sólo están en mi cabeza, o me siento el objeto de unas risas totalmente inocentes...(Albert Einstein)
No es agradable, y no es un victimismo voluntario ni un ego demasiado grande. Racionalmente sé que es el típico producto de una inseguridad más grande que mi metro y medio de estatura, y por eso simplemente intento no hacer caso de mis percepciones, y esperar que si alguien tiene algo que decirme, lo haga. Y muchas veces funciona... pero a veces se me escapa.
Y entonces me siento muy chiquita, muy ninya, muy pequenya. Porque cada mirada parece afilada, y las risas a la espalda siempre las provoco yo y se clavan desgarrándome, y siento la lástima o el desprecio, reales o no. Y me recuerdo que no debo fiarme, que mi percepción demasiadas veces es enganyosa y no coincide con la realidad... pero no es fácil, porque al fin y al cabo, nuestra realidad está hecha de nuestras percepciones.
Como me conozco, intento pasar por el tamiz de la racionalidad lo que percibo, esas miradas esquivas o el tono siempre cortante e hiriente, las preguntas maliciosas al aire que siento que están destinadas a mí o las voces insidiosas que me quieren decir lo (mal) que otros están pensando de mí por lo que hago o digo.
Lo intento una y mil veces, controlar esa imaginación (o no, de nuevo) que echa a volar a la mínima y que acaba convenciéndome de que es tan real como un pellizco doloroso en el brazo, pero muchas veces me supera, y callo porque, como en las películas, cualquier cosa que dijera podría utilizarse en mi contra, o ser nuevo motivo de burla, insuficiente para defenderme de un ataque que quizás sea real, quizás no. Y acabo cerrando los ojos también, para no ver gestos que no sé interpretar, perdida temporalmente en la maranya de mi inseguridad. Y me taparía los oídos si tuviera más manos, para no tener que oír el tono áspero que se dirige a mí hundiéndome aún más en mi barro.
No oír, no ver, no hablar. Callada, ciega y sorda. Perdida en un mundo de Ilusiones Fuertes y Feroces que se han comido a la pequenya realidad para instaurar una Realidad que muerde.
No mires
No oigas
No hables
Sssssshhhhh
No oigas
No hables
Sssssshhhhh
[La imagen que encabeza el post está sacada de la Galería de art.com. Puedes ir haciendo click AQUÍ.]
Suscribirse a:
Entradas (Atom)