miércoles, 10 de mayo de 2006

House

Esta mañana me he despertado relajada y contenta.
Soñé que me liaba con el doctor House y me curaba todas las dolencias.
Ahora cada vez que pienso en ese bastón me sonrojo.

martes, 9 de mayo de 2006

Me-me río :-)

Siguiendo el río que inunda la blogosfera, me llega un meme de la mano de Vitore, que quiere que elija diez comedias que me hayan hecho reír. Lo mismo cree que soy una ninya culta que sabe de cine, y nada más lejos de la realidad. Tengo amigos que sí, saben de cine, me ganan siempre en el Scene-It, aciertan todas las preguntas rosas del Trivial y se saben de memoria diálogos enteros de películas de culto (y no como yo, que controlo los diálogos de El Senyor de los Anillos). Amigos cinéfagos más que cinéfilos, devoradores ellos. Yo soy más bien una... ciné-poca. Y no porque no me guste, qué va... es sólo que no se ha dado, que me queda todo y más por ver, que en cuestión de clásicos soy una inculta total... ains, soy un poco lo más peor.

Pero bueno, aún así tengo películas favoritas, y además me gustan mucho las comedias porque me río muy fácilmente, soy la espectadora que desearía todo director: ríe cuando hay que reír, llora cuando hay que llorar, se angustia cuando se pretende angustia... Una amiga valenciana me decía que le gustaba ver conmigo películas que ella ya se sabía de memoria, porque me nace una risa tan de dentro y contagiosa que acababa ella volviendo a reírse como hacía tiempo.

Pero sí, lo sé. No están los grandes clásicos, no hay nada en blanco y negro, ni de los hermanos Marx, ni siquiera de Woody Allen, qué le vamos a hacer. Por lo menos he ido más allá de American Pie y Scary Movie, así que para lapidaciones, dos calles más arriba. Y encima mi memoria pez en juego... Bah, allá va (el orden no tiene importancia, y me dejaré en el tintero algunas que leeré por ahí y luego me tiraré de los pelos):

1. La vida de Brian / Los caballeros de la mesa cuadrada (y sus locos seguidores): Era una decisión imposible, es pedirle a alguien a quién quiere más, si a mamá o a papá, así que entran las dos. De éstas hasta me sé diálogos también yo. Se pueden ver hasta el infinito y más allá y seguir haciendo gracia. Monty Python forever.

2. El otro lado de la cama / Días de futbol: Otra elección que soy incapaz de hacer (y no, no es mi truco para poner veinte películas en vez de diez). Me gustaron mucho, reí, canté, vi reflejada la vida del barrio y cogí algunas frases que se volvieron bromas de amigos ("tú me pides a mí un minuto... y yo te doy el reloj! Toma, el peluco!"). Geniales las dos.

3. Clerks: Porque fue la primera que vi de Kevin Smith, porque me reí como una enana y me descubrió un director genial. Viene la segunda parte en nada y menos, por cierto!

4. El gran Lebowsky: La vi -¡por fin!- en tierras valencianas y fue un descubrimiento. Diálogos memorables, personajes geniales, rusos blancos... un acierto de película.

5. El milagro de P. Tinto: La fui a ver al cine, casi arrastrada... y me alegré de haberme dejado llevar. El mundo se divide entre adoradores y detractores de esta película, y estoy en el primer grupo. Además, yo también me echo azúcar hasta que hace montanyita, como una verdadera P. Tinto!

6. Mejor... imposible: Geniales actores, película que deja buen sabor de boca y sonrisa dibujada que perdura. Una de las mejores declaraciones, ese "tú haces que quiera ser mejor persona" de Jack Nicholson. La vi hace una semana, bajo la tormenta, y la lluvia no se atrevió a interrumpir.

7. Una terapia peligrosa: Robert de Niro parodiando el gángster que ha sido, grande, grande. No pasará a la historia de las mejores películas del cine, pero a mí me ha hecho soltar unas carcajadas que guardo en una cajita.

8. Los padres de ella: No sé si es porque repite de Niro, pero también está entre mis favoritas. Ya lo he dicho, soy una espectadora agradecida. Risa fácil, Gacela risuenya.

9. Cuando Harry encontró a Sally: Mi comedia romántica por excelencia. Una de las películas que más veces he visto en mi vida, y siempre me sigue haciendo sonreír. Ya sé que media humanidad odia a Meg Ryan, pero yo no puedo, porque será siempre Sally.

10. Shrek: Porque si tenemos cine de Hollywood, humor inglés, algo romántico, algo alternativo y algo espanyol, nos falta algo de dibujos. Y nada como el ogro verde riéndose de los cuentos de hadas de siempre. Ésta debería comprármela y todo, en el pack coleccionista con la segunda parte, que estuvo a la altura y más allá.

Y hasta aquí hemos llegado. Superándome a mí misma, no sé sintetizar ni cuando simplemente hay que listar diez títulos de películas. Nfins... manyana (o más bien al otro) más.

Me-me río :-)

Siguiendo el río que inunda la blogosfera, me llega un meme de la mano de Vitore, que quiere que elija diez comedias que me hayan hecho reír. Lo mismo cree que soy una ninya culta que sabe de cine, y nada más lejos de la realidad. Tengo amigos que sí, saben de cine, me ganan siempre en el Scene-It, aciertan todas las preguntas rosas del Trivial y se saben de memoria diálogos enteros de películas de culto (y no como yo, que controlo los diálogos de El Senyor de los Anillos). Amigos cinéfagos más que cinéfilos, devoradores ellos. Yo soy más bien una... ciné-poca. Y no porque no me guste, qué va... es sólo que no se ha dado, que me queda todo y más por ver, que en cuestión de clásicos soy una inculta total... ains, soy un poco lo más peor.

Pero bueno, aún así tengo películas favoritas, y además me gustan mucho las comedias porque me río muy fácilmente, soy la espectadora que desearía todo director: ríe cuando hay que reír, llora cuando hay que llorar, se angustia cuando se pretende angustia... Una amiga valenciana me decía que le gustaba ver conmigo películas que ella ya se sabía de memoria, porque me nace una risa tan de dentro y contagiosa que acababa ella volviendo a reírse como hacía tiempo.

Pero sí, lo sé. No están los grandes clásicos, no hay nada en blanco y negro, ni de los hermanos Marx, ni siquiera de Woody Allen, qué le vamos a hacer. Por lo menos he ido más allá de American Pie y Scary Movie, así que para lapidaciones, dos calles más arriba. Y encima mi memoria pez en juego... Bah, allá va (el orden no tiene importancia, y me dejaré en el tintero algunas que leeré por ahí y luego me tiraré de los pelos):

1. La vida de Brian / Los caballeros de la mesa cuadrada (y sus locos seguidores): Era una decisión imposible, es pedirle a alguien a quién quiere más, si a mamá o a papá, así que entran las dos. De éstas hasta me sé diálogos también yo. Se pueden ver hasta el infinito y más allá y seguir haciendo gracia. Monty Python forever.

2. El otro lado de la cama / Días de futbol: Otra elección que soy incapaz de hacer (y no, no es mi truco para poner veinte películas en vez de diez). Me gustaron mucho, reí, canté, vi reflejada la vida del barrio y cogí algunas frases que se volvieron bromas de amigos ("tú me pides a mí un minuto... y yo te doy el reloj! Toma, el peluco!"). Geniales las dos.

3. Clerks: Porque fue la primera que vi de Kevin Smith, porque me reí como una enana y me descubrió un director genial. Viene la segunda parte en nada y menos, por cierto!

4. El gran Lebowsky: La vi -¡por fin!- en tierras valencianas y fue un descubrimiento. Diálogos memorables, personajes geniales, rusos blancos... un acierto de película.

5. El milagro de P. Tinto: La fui a ver al cine, casi arrastrada... y me alegré de haberme dejado llevar. El mundo se divide entre adoradores y detractores de esta película, y estoy en el primer grupo. Además, yo también me echo azúcar hasta que hace montanyita, como una verdadera P. Tinto!

6. Mejor... imposible: Geniales actores, película que deja buen sabor de boca y sonrisa dibujada que perdura. Una de las mejores declaraciones, ese "tú haces que quiera ser mejor persona" de Jack Nicholson. La vi hace una semana, bajo la tormenta, y la lluvia no se atrevió a interrumpir.

7. Una terapia peligrosa: Robert de Niro parodiando el gángster que ha sido, grande, grande. No pasará a la historia de las mejores películas del cine, pero a mí me ha hecho soltar unas carcajadas que guardo en una cajita.

8. Los padres de ella: No sé si es porque repite de Niro, pero también está entre mis favoritas. Ya lo he dicho, soy una espectadora agradecida. Risa fácil, Gacela risuenya.

9. Cuando Harry encontró a Sally: Mi comedia romántica por excelencia. Una de las películas que más veces he visto en mi vida, y siempre me sigue haciendo sonreír. Ya sé que media humanidad odia a Meg Ryan, pero yo no puedo, porque será siempre Sally.

10. Shrek: Porque si tenemos cine de Hollywood, humor inglés, algo romántico, algo alternativo y algo espanyol, nos falta algo de dibujos. Y nada como el ogro verde riéndose de los cuentos de hadas de siempre. Ésta debería comprármela y todo, en el pack coleccionista con la segunda parte, que estuvo a la altura y más allá.

Y hasta aquí hemos llegado. Superándome a mí misma, no sé sintetizar ni cuando simplemente hay que listar diez títulos de películas. Nfins... manyana (o más bien al otro) más.

domingo, 7 de mayo de 2006

Posiciones ante el fuego

Fire Women, de Donna L. Smith

Ante las situaciones límite (y no tan límite) la gente se define, se posiciona, y más allá de decepciones -que las hay-, y sorpresas agradables -que también algunas hay-, aprendes mucho de la gente de tu entorno, de sus capacidades y sus limitaciones, de la consistencia de las buenas intenciones o el cartón-piedra del que están hechas algunas. De hasta dónde llegan, hasta dónde no. Y eso no les convierte en mejores y peores, no les da ni quita puntos porque obviamente las relaciones no son una competición, y porque la situación límite ni la han creado ellos ni tienen por qué saber manejarla. Pero como soy muy analítica, sobre todo en las relaciones (y reacciones) humanas, no deja de llamarme la atención.

Tengo en mente, por ejemplo, a un muchacho encantador, ninyo tesoro donde los haya, almacén inagotable de risas... al que mis situaciones límite le superan por completo. En su tierna ingenuidad infantil, que sin duda es uno de sus mayores encantos, se confunde ante mi tormenta, se asusta de mi manera de rebasar las fronteras que controla, se pierde en caminos que no es ya que no conozca, es que ni imagina ni es capaz de entender (a pesar de sus intentos, a pesar de su cercanía y calidez). Y eso no empanya un ápice el inmenso carinyo de ida y vuelta que nos une.

Igual que él toma su posición conjugando voluntad y capacidad, así se posicionan todos, eligiendo distintas trayectorias. Hay una mujer que hace ya anyos, ante la primera situación límite, retiró su palabra sin hacer preguntas siquiera, convencida de su (pre)juicio. Hay quienes en el pasado estuvieron tan cerca del volcán en que me convierto, lava ardiente que rebosa, siendo columnas que aguantaban firmes en el Abismo, bajo la tormenta de fuego... que se abrasaron, piel chamuscada, y hoy me esperan en la distancia -y yo tampoco me siento con derecho a pedirles que se acerquen de nuevo mientras sé que quemo-. Ni siquiera les dije que volvía a amenazarme mi hoguera, no quiero compromisos ni crear cadenas ni obligaciones.

Alguna gente encuentra formas de permanecer cerca, cada uno a su manera, unos a través de terceros, otros empunyando la risa o una canción como arma, otros con historias volcadas en papel, alguno casi sin saberlo, acompanyando con su voz desde unos auriculares.

Ante una Gacela ardiendo hay muchas posiciones, (casi) todas comprensibles y válidas. Y entiendo cuando hay más implicación, menos, más cercanía, menos, mensajes, letras escritas, la voz al otro lado del teléfono, una mano sobre la mía, un abrazo, un olor...

O simplemente tener la certeza de que si en un futuro mi companyia no danya y las llamas que me lamen se van apagando, habrá quienes me esperan, dos pasos más allá, donde han estado siempre, brazos abiertos.

[La imagen que encabeza el post es "Fire Woman", de Donna L. Smith. Sólo he encontrado una galería chiquita AQUÍ]

Posiciones ante el fuego

Fire Women, de Donna L. Smith

Ante las situaciones límite (y no tan límite) la gente se define, se posiciona, y más allá de decepciones -que las hay-, y sorpresas agradables -que también algunas hay-, aprendes mucho de la gente de tu entorno, de sus capacidades y sus limitaciones, de la consistencia de las buenas intenciones o el cartón-piedra del que están hechas algunas. De hasta dónde llegan, hasta dónde no. Y eso no les convierte en mejores y peores, no les da ni quita puntos porque obviamente las relaciones no son una competición, y porque la situación límite ni la han creado ellos ni tienen por qué saber manejarla. Pero como soy muy analítica, sobre todo en las relaciones (y reacciones) humanas, no deja de llamarme la atención.

Tengo en mente, por ejemplo, a un muchacho encantador, ninyo tesoro donde los haya, almacén inagotable de risas... al que mis situaciones límite le superan por completo. En su tierna ingenuidad infantil, que sin duda es uno de sus mayores encantos, se confunde ante mi tormenta, se asusta de mi manera de rebasar las fronteras que controla, se pierde en caminos que no es ya que no conozca, es que ni imagina ni es capaz de entender (a pesar de sus intentos, a pesar de su cercanía y calidez). Y eso no empanya un ápice el inmenso carinyo de ida y vuelta que nos une.

Igual que él toma su posición conjugando voluntad y capacidad, así se posicionan todos, eligiendo distintas trayectorias. Hay una mujer que hace ya anyos, ante la primera situación límite, retiró su palabra sin hacer preguntas siquiera, convencida de su (pre)juicio. Hay quienes en el pasado estuvieron tan cerca del volcán en que me convierto, lava ardiente que rebosa, siendo columnas que aguantaban firmes en el Abismo, bajo la tormenta de fuego... que se abrasaron, piel chamuscada, y hoy me esperan en la distancia -y yo tampoco me siento con derecho a pedirles que se acerquen de nuevo mientras sé que quemo-. Ni siquiera les dije que volvía a amenazarme mi hoguera, no quiero compromisos ni crear cadenas ni obligaciones.

Alguna gente encuentra formas de permanecer cerca, cada uno a su manera, unos a través de terceros, otros empunyando la risa o una canción como arma, otros con historias volcadas en papel, alguno casi sin saberlo, acompanyando con su voz desde unos auriculares.

Ante una Gacela ardiendo hay muchas posiciones, (casi) todas comprensibles y válidas. Y entiendo cuando hay más implicación, menos, más cercanía, menos, mensajes, letras escritas, la voz al otro lado del teléfono, una mano sobre la mía, un abrazo, un olor...

O simplemente tener la certeza de que si en un futuro mi companyia no danya y las llamas que me lamen se van apagando, habrá quienes me esperan, dos pasos más allá, donde han estado siempre, brazos abiertos.

[La imagen que encabeza el post es "Fire Woman", de Donna L. Smith. Sólo he encontrado una galería chiquita AQUÍ]

jueves, 4 de mayo de 2006

La Flautista del Bosque

La Flautista, de Tabzy

Llegó en medio de la tormenta, hizo suyo un claro del bosque y respiró profundamente. Pelo enmaranyado, revuelto, con reflejos de sol atrapados en él. Ojos miel que demasiadas veces miran sin ver, que ya ni se empanyan, que alguna vez has descubierto en sonrisa sin razón aparente.

Pero ahora nada de eso importa. Ha llegado Ella y se ha puesto de pie bajo la lluvia, los animales han hecho círculo alrededor, ha tomado aire... y ha sacado el instrumento.

Lo mima con ternura infinita. Lo cuida, lo limpia, lo acaricia. Una flauta travesera plateada que un día fue brillante. Algún rayo de sol esquiva las nubes y se refleja en ella, casi en arco iris.

Pone la boquilla bajo sus labios, exhala el aire contenido y se transforma. Sabes que las mariposas no pueden entrar en este bosque vallado y aún así las ves danzando alrededor de Ella, dibujando su silueta.

Y sigue lloviendo, y sigue la tormenta, pero los truenos se oyen en segundo plano, tras su música; y los rayos se confunden con focos que la iluminan. Ella cierra los ojos mientras toca y lleva el ritmo con el pie, improvisa las notas una tras otra, subiendo y bajando en cascada, y la música que se desliza cubre todo el Bosque, los animales salen de sus madrigueras a escuchar, los pájaros que normalmente pelean porque su canto se escuche por encima del resto permanecen en silencio, y hasta la lluvia parece que moje menos, como si la melodía que sale de su flauta fuera un manto de calidez protectora.

Durante unos minutos, olvidas que estás en un bosque cercado, recinto cerrado, y el agua que cae se confunde con riachuelo que fluye, y la tormenta importa menos. Durante unos minutos sólo hay música que fluye, Ella que brilla, reina de la orquesta, Diosa, suavidad de algodón, labios curvados en leves sonrisas que echabas de menos, lágrimas que se secan.

Son unos minutos. Al rato surgen esas voces antitodo que quieren dormir, que se quejan del escándalo o que prefieren las voces monocordes de la caja boba. Las que quieren que el bosque siga siendo Bosque. Ya se sabe que para los ojos demasiado acostumbrados a la oscuridad la luz es un arma que danya y genera rechazo.

Y Ella lo acepta con una sonrisa, da las gracias y guarda la flauta plateada en una caja donde no puede brillar. Los truenos vuelven al primer plano, la lluvia resulta molesta de nuevo, frío y silencio. Las mariposas imaginarias abandonan su danza y huyen. Ella se apaga. Yo también. Pero al día siguiente despistaremos de nuevo a la tormenta entre notas que resbalan de sus manos, iluminando el Bosque.

(A Verena, que no leerá esto, pero que ha traído pedacitos de luz a estos días en el Bosque)

[La imagen que encabeza el post es de la galería de Tabzy en Flickr, a la que puedes acceder AQUÍ. Merece la pena verla en grande. Ah... y ya estoy de vuelta]

La Flautista del Bosque

La Flautista, de Tabzy

Llegó en medio de la tormenta, hizo suyo un claro del bosque y respiró profundamente. Pelo enmaranyado, revuelto, con reflejos de sol atrapados en él. Ojos miel que demasiadas veces miran sin ver, que ya ni se empanyan, que alguna vez has descubierto en sonrisa sin razón aparente.

Pero ahora nada de eso importa. Ha llegado Ella y se ha puesto de pie bajo la lluvia, los animales han hecho círculo alrededor, ha tomado aire... y ha sacado el instrumento.

Lo mima con ternura infinita. Lo cuida, lo limpia, lo acaricia. Una flauta travesera plateada que un día fue brillante. Algún rayo de sol esquiva las nubes y se refleja en ella, casi en arco iris.

Pone la boquilla bajo sus labios, exhala el aire contenido y se transforma. Sabes que las mariposas no pueden entrar en este bosque vallado y aún así las ves danzando alrededor de Ella, dibujando su silueta.

Y sigue lloviendo, y sigue la tormenta, pero los truenos se oyen en segundo plano, tras su música; y los rayos se confunden con focos que la iluminan. Ella cierra los ojos mientras toca y lleva el ritmo con el pie, improvisa las notas una tras otra, subiendo y bajando en cascada, y la música que se desliza cubre todo el Bosque, los animales salen de sus madrigueras a escuchar, los pájaros que normalmente pelean porque su canto se escuche por encima del resto permanecen en silencio, y hasta la lluvia parece que moje menos, como si la melodía que sale de su flauta fuera un manto de calidez protectora.

Durante unos minutos, olvidas que estás en un bosque cercado, recinto cerrado, y el agua que cae se confunde con riachuelo que fluye, y la tormenta importa menos. Durante unos minutos sólo hay música que fluye, Ella que brilla, reina de la orquesta, Diosa, suavidad de algodón, labios curvados en leves sonrisas que echabas de menos, lágrimas que se secan.

Son unos minutos. Al rato surgen esas voces antitodo que quieren dormir, que se quejan del escándalo o que prefieren las voces monocordes de la caja boba. Las que quieren que el bosque siga siendo Bosque. Ya se sabe que para los ojos demasiado acostumbrados a la oscuridad la luz es un arma que danya y genera rechazo.

Y Ella lo acepta con una sonrisa, da las gracias y guarda la flauta plateada en una caja donde no puede brillar. Los truenos vuelven al primer plano, la lluvia resulta molesta de nuevo, frío y silencio. Las mariposas imaginarias abandonan su danza y huyen. Ella se apaga. Yo también. Pero al día siguiente despistaremos de nuevo a la tormenta entre notas que resbalan de sus manos, iluminando el Bosque.

(A Verena, que no leerá esto, pero que ha traído pedacitos de luz a estos días en el Bosque)

[La imagen que encabeza el post es de la galería de Tabzy en Flickr, a la que puedes acceder AQUÍ. Merece la pena verla en grande. Ah... y ya estoy de vuelta]