sábado, 28 de marzo de 2009

103. Ay, eso me dolió.

"Venus vendando a Cupido", 1565.

Tiziano Vecellio di Gregorio.

Óleo sobre lienzo.

Galería Borghese de Roma.

Roma. Italia.



Tras arder siempre, nunca consumirme;


y tras siempre llorar, nunca acabarme,


tras tanto caminar, nunca cansarme;


y tras siempre vivir, jamás morirme;




después de tanto mal, no arrepentirme;


tras tanto engaño, no desengañarme;


después de tantas penar, no alegrarme;


y tras tanto dolor, nunca reírme;




en tantos laberintos, no perderme,


ni haber tras tanto olvido recordado,


¿qué fin alegre puede prometerme?




Antes muerto estaré que escarmentado:


ya no pienso tratar de defenderme,


sino de ser de veras desdichado.








Francisco de Quevedo.

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