sábado, 28 de marzo de 2009

Balances

Me falta tiempo. Se me acumulan los blogs por leer, tampoco escribo apenas, leo libros sólo en el autobús y caigo rendida en la cama por la noche. Ya no veo Buenafuente porque a esa hora hace rato que estoy sonyando, y alguna vez me he quedado dormida sin que acabara House. No me despierto descansada, sin depender de ningún ring-ring irritante. Renuncias, renuncias.

Del otro lado, ordeno mis horarios. Ya no me levanto a la hora de comer para no comer porque no tengo hambre recién despierta, ni me acuesto a las tantas de la manyana porque no tengo suenyo -llevo menos de doce horas en pie-. Veo a más gente, me relaciono, hablo, río, oigo música y canturreo mientras ando número arriba, número abajo, impuestos, excel y contaplus. Aprendo, porque todo es nuevo. Voy venciendo mis tozudas inseguridades. Pequenyos grandes logros.

Ya llevo un mes de regreso al trabajo. En conjunto va saliendo mejor de lo que esperaba, aunque acostumbrarme al ritmo nuevo de rutina diaria me cuesta bastante. Y hay renuncias, claro, pero también hay logros y esos dan una satisfacción que tenía casi olvidada. Aunque echo en falta tener mucho más tiempo libre, para mí, para el blog, para mis aficiones... pero en compensación, también tengo la mente más ocupada, con menos momentos para perderme y desvariar.

Pros y contras, claro, como en todas las cosas. Y esta vez ganan los pros...

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